Co-producción y prácticas colaborativas en cultura > Patricia Almeida

Co-producción y prácticas colaborativas en cultura > Patricia Almeida

Compartir, colaborar, co-producir, son conceptos que en un principio pueden parecer más que asumidos en las formas de trabajar de hoy día. En lo que todos podemos estar de acuerdo, es que no son conceptos de reciente creación, pero sí han evolucionado de manera rápida, generando múltiples y variadas respuestas de carácter colectivo. En ese sentido, digamos que entendemos las prácticas colaborativas como procesos de trabajo en los que entran en un mismo plano agentes, colectivos, comunidades, etc., que comparten unos intereses y generan una serie de estrategias centradas sobre todo en los procesos, con el consiguiente resultado del aprendizaje colectivo, y la co-producción de conocimiento. Un liderazgo compartido entre todos los miembros que dé lugar a la participación en la definición de las actividades por realizar, los modos en los que se van a llevar a cabo y los roles que cada uno asumirá.

En los últimos años, las nuevas perspectivas han ido planteando retos y oportunidades para el desarrollo de nuevas estrategias para abordar procesos colaborativos. Muchas de estas experiencias se han convertido en laboratorios de experimentación para la transformación social y cultural, que plantean nuevos modos de hacer cultura, ligados al tejido social y a las necesidades de la vida cotidiana, desarrollando habilidades para propiciar los procesos de diálogo y de construcción de consenso y cooperación.

Un ejemplo perfecto de esto sería el proyecto “Una ciudad muchos mundos”, un programa experiencial de creación e investigación, iniciativa de Intermediae (Matadero Madrid) en colaboración con Edmond de Rothschild Foundations y la Fundación Daniel y Nina Carasso, que funciona a modo de plataforma para el desarrollo de proyectos vinculados con la ciudad de Madrid.

A partir de una convocatoria pública, se seleccionan seis proyectos y se genera un sistema de acompañamiento, de co-aprendizaje, co-investigación y co-producción en el que indagar formas de acción, pensamiento e intervención urbana y desde el que desarrollar proyectos colaborativos en la ciudad, con comunidades ya activas o por construir.

No obstante, “lo colaborativo” también han llegado a otros campos, siendo utilizado como reclamo de marketing y en prácticas empresariales, especialmente en el campo de la comunicación, gracias al desarrollo de Internet y los nuevos medios y canales de comunicación, que ha contribuido a que los consumidores hablen de los productos por estas vías, influenciando con sus opiniones a las decisiones de compra de otros consumidores, y haciendo que el marketing se vuelva más sostenible o colaborativo. Así, los consumidores son consultados, escuchados y están dispuestos a colaborar y ayudar en su comunicación y los procesos de marketing.

El panorama que surge con el estallido de la crisis económica y social ha sido uno de los detonantes a nuevos “modos de hacer”, abriendo un proceso de transformación y con él, multiplicando las posibilidades, estimulando procesos de reconocimiento del otro, huyendo de controversias y centrándose en los vínculos de unión, tanto de praxis como desde el punto de vista de los afectos. Nos reconocimos como iguales en nuestros problemas y en nuestras ganas de hacer.

Todo proceso colaborativo conlleva una responsabilidad compartida, una participación activa de todos los implicados, dinámicas y metodologías de trabajo en red y muchas dosis de cooperación. Con ello, llegaremos a generar comunidades estables, emergiendo nuevos contextos que a su vez ofrecerán infinitas posibilidades de aprendizaje personal y colectivo.


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Patricia Almeida es gestora y coordinadora de proyectos culturales. Licenciada en Historia del Arte y Máster en Diseño y Gestión de Exposiciones, esta interesada en la difusión de la cultura mediante proyectos que potencien el intercambio de conocimiento, la investigación artística y la formación especializada. Ha participado en proyectos en los que la aplicación de metodologías participativas y formatos de trabajo en red han propiciado nuevos contextos y experiencias para la innovación artística y social, desde el arte y la educación. Desde 2009 es miembro de la plataforma Pensart, una asociación cultural dedicada a la mediación cultural y la educación artística. En la actualidad, centra su actividad profesional en las iniciativas que se desarrollan desde pista>34 relacionadas con la innovación social, el emprendimiento cultural y la cooperación internacional.

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